Yuan Zilai, por su parte, al borde de la renuncia a su cargo hacía ya una década, y completamente harto con la impredictibilidad de las reacciones de sus jugadores ante literalmente cualquier noticia, se encontró ante la nada envidiable tarea de tener que lidiar con una reacción que sí era predecible: casi todos sus jugadores daban por hecho que se la iban a dar con Ko-oren (o, capaz, TJUN-ia) en octavos. "Tranqui, poné a los pibes," le dijo Türrângel, de los más veteranos del grupo, cuando se lo topó en el entrenamiento. Le dio un golpecito amigable en la espalda de esos que hacían que el ya endeble por la edad Yuan quedara adolorido por unos días. "Turrângel contra Drawkland no juega," anotó mentalmente.
Mientras iba encaminándose hacia círculo central para reunir a los guachos, ya la vio venir bastante negra: estaban repartiéndose chistes sobre Drawkland. Casi todos demasiado repugnantes como para reproducir en este texto. Hasta los jugadores más serios parecían estar capturados por esta estupidez generalizada: Jáánsêlà, siempre un buen tipo, muy centrado, contó que había empezado a analizar a Ko-oren y TJUN-ia. El único que parecía estar haciendo las cosas bien era Robineau, que estaba practicando patear al arco sin abrir la boca. "Qué andás, míster?" Le iban diciendo a medida caminaba hacia el Szoirsiano. Le interesaba saber si también estaba con ideas estúpidas en la cabeza.
"Che, Dénes, decime una cosa," arrancó Yuan.
"Decime, Yuan," le respondió el delantero.
"Estás concentrado para el partido con Drawkland? El resto se lo está tomando pa la joda."
"Por supuesto. Estoy enfocado en meter seis o siete goles. No voy a tener piedad alguna por más ganado que esté el partido."
Yuan sacudió la cabeza, suspiró, y decidió dejarla por ahí. Al menos Dénes iba a estar enfocado con esa mentalidad. En cualquier caso, rápidamente lo distrajo el cántico que arrancó a escuchar desde el grupete de los jugadores más jóvenes. Un canto farolerano típio, atacando a los rulandeses, modificado para hablar sobre Drawkland.
"En el mundito de Drókland, son virgazos azulados," arrancaba la canción. "Bueno, es cierto," pensó Yuan, tratando de verle algún ángulo lúcido a la mentalidad de sus jugadores.
"Primer nene a los ochenta, no me jodas, son clonados," continuaban. Yuan se rió un poco. Era un arranque normalcito para lo que podría haber sido. "De última, si entran faltándole el respeto al rival de la manera correcta, no pasa nada," racionalizó.
"Miden seis o siete metros, seis o siete comen siempre," seguían. Era cierto, siempre les llenaban la canasta. Seis o siete no estaba lejos de ser verdad si de goles hablamos. Pero no quería que entraran así de confiados.
"Gritan, lloran, por un himno que escuchamos falopeados," terminaban el verso. "No, no, admitir abiertamente el consumo de estupefacientes es subóptimo desde el punto de vista de las relaciones públicas. Esto va a ser todo un drama," empezó a pensar Yuan. Pero rápidamente frenó el pensamiento. "Pará, somos Farfadillis. No existe escándalo que empeore nuestra reputación." Sintió un alivio. Recordó que nada de lo que fuera hacer iba a importar demasiado.
"Hay que matarlos a todos, mamá, que no quede ni un drokiano," seguía predeciblemente el canto. Aclamar por genocidio era una consecuencia natural del canto (recordemos, dirigidos a los rulandeses) que estaban copiando. No podía esperar mucha creatividad ahí. Solo esperaba que la incipiente multa no les implicara un hotel todavía peor equipado si llegaban a ganarle a Drawkland. "No da la plata para algo mejor," ya podía escuchar a Tuskoles afirmarle mientras Lithico™ seguía haciendo negocios multimillionarios instalando redes eléctricas en otros países y vendiendo litio a un precio de mercado imbatible.
"Hay que matarlos a todos, mamá, que no quede ni un drokiano," repetían los jugadores. "Bueno, podría ser peor. Que se entretengan los gurises. Al menos no se están diciendo estas cosas entre sí," pensó. La canción realmente era liviana. Había escuchado infinidades de cosas mucho peores, mucho más racistas, en las últimas dos semanas, ni que hablar los últimos diez años.
"En el mundito de Drokland," los escuchó continuar, esperando una repetición de la canción al pie de la letra.
"[CENSURADO]" continuaron. "No," pensó Yuan. "No, no, no, no, no."
"[MÁS CENSURADO]" continuaba la canción. Empezó a gesticular desesperadamente. Esto se había recontra ido de las manos. "Frenen, frenen hijos de putas, ¡¿cómo van a decir eso?!"
"[IMPOSIBLEMENTE CENSURADO]" continuaron sin chistar. Yuan se vio obligado antes semejante violación de los más sagrados fundamentos de la esencia humana (o Drawkiana) a atacar a sus propios jugadores. Enfiló y de una le pegó flor de voleo a Donato Trigueros, el pendejo que iba dirigiéndolos.
"[TODAVÍA PEOR, CENSURADO]" continuó el resto casi sin chistar. "¡Aguantá, aguantá!" Le gritaba Donato a Yuan, que resulta que, a pesar de su edad y tamaño, sí era más fuerte que el puntero Farolerano. Yuan no paró, se la siguió dando. Los jugadores se vieron obligados a parar de cantar y frenarlo. Terminada la escaramuza, Donato estaba todo ensangrentado. Yuan estaba sacado de sí.
"[CENSURADÍSIMO]" le gritó a Donato mientras lo separaban.
"Míster, no puede decir eso. Tiene que tener cierto nivel de decoro," le increpó Nerianeknoé Ócandefé, el más racista del grupo.
Lo que había escuchado había sido demasiado. "A vos también te la voy a dar pedazo de hijo de puta, ¡mirá que [EXTREMADAMENTE CENSURADO]!" Le gritó antes de volarlo de una piña. Seco en el piso quedó. "Alguien más va a cantar?" Preguntó, desafiándolos.
Ninguno dijo que sí. "Váyanse a la mierda o los mato a todos," continuó el míster. Se fueron, shockeados.
A los segundos se había acercado José Baliñas, que no había andado cantando por haber estado dibujando caricaturas racistas sobre rulandeses y drawkianos. Le puso el brazo alrededor del cuello, cual abrazo lado a lado. "Míster, cada día aprende más a imponerse. Inspira un cierto respeto, ¿sabe? No cualquiera se anima a preguntarle a Dénes Robineau en qué anda pensando."
Yuan optó no responder nada.
"Ah, y creo que alguien va a tener que levantar a Ócandefé, no?"
"Dejalo tirado, ya se va a levantar el muy [CENSURADO]," respondió finalmente el técnico.
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Parte médica de la FFFF:
Se comunica que por lesiones adquiridas durante un enfrentamiento con un hombre de Yuezhou que no ha podido ser identificado, Donato Trigueros y Nerianeknoé Ócandefé se perderán el partido de dieciseisávos de final contra Drawkland. Esto no importa mucho porque vamos a ganar por goleada igual.



























